sábado, 1 de octubre de 2011

hasta la cocina!

Donde en la noche interminable las emociones maduran a fuego lento, la intimidad se desviste y hace confesiones. Es ahí donde el perdón se consume y se convierte en olvido. Cuando el amor se apaga y no acepta pretextos que saben a mentira. Me fui hasta la cocina, mundo de mil matices y nuevos, siempre nuevos sabores. Ahí paladeé descubrimientos inauditos de respeto, decencia, infidelidad, traición y cuidados. Grandes valores trastocados en el vapor del deseo que una noche entraron por la puerta grande y al día siguiente salieron como rateros por el patio trasero.




1 comentario:

Anónimo dijo...

mientras no intenten entrar de nuevo por la puerta trasera y salgan con todo por la puerta grande...ya es ganancia