Me fundo en la gota de rocío y en el cielo infinito de madrugada. Me alimento de sueños que sin duda le suman días a mi vida. Descubro a una niña que juega con mis dedos y roza alegre la hierva aún sin nada cierto. Este cuerpo no parece ser mío, abrazo cada momento como si fuera el primero. El tiempo dejó de tener vida propia, con él adorno cada día el arco del triunfo. La vida es un tren que hace parada en cada esquina, me bajo sólo si se me antoja. El viento me avisa hacia dónde izar mis velas o nado a brazo partido para cruzar –siempre- hacia la otra orilla. Mis intentos por encajar aquí no siempre me resultan. A veces dejo de respirar y camino lento bajo el agua ...o hago conjuros a ciegas. Yo no soy de este mundo! cuánto disfruto una bocanada de aire... amo todo lo que aquí me enseñan.
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